El mes de la madre

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Desde tiempos antiguos en diferentes culturas se ha celebrado la figura relacionada con la madre.

Rea la diosa madre en Grecia, Isis la diosa creadora de la vida en Egipto y la Pachamama, la madre tierra de la cultura Inca.

En la actualidad en muchos de nuestros países el día de la madre se celebra en el mes de mayo.

Esta tradición comenzó en Estados Unidos, luego de históricas gestas encabezadas por mujeres como Julia Ward y Anna Jarvis, quienes organizaron las primeras reuniones del día de las madres. La fecha fue retomada por el gobierno y el Congreso de ese país y en 1914 se aprobó una resolución conjunta para establecer el segundo domingo de mayo de cada año la celebración del día de la madre.

Aunque no en todos los países se celebra en la misma fecha, pero lo cierto es que la celebración del día de la madre comparte raíces con un profundo significado. A pesar de los intentos de convertir esta fecha en un evento superficial o puramente materialista, la realidad es que es una fecha muy especial para valorar la figura central de la madre que lucha por sus derechos y que es fuente inagotable de amor y comprensión, heroínas de la dignidad, temple y coraje, dispuestas hasta a dar la vida por sus hijos e hijas.

¡Hilando la vida!

En mi casa éramos tres hermanas, mi papá y mi mamá, ella estaba con nosotras en todo momento, mi padre siempre estaba trabajando, la que se encargaba de todo era mi bella madre, asistía a las reuniones de la escuela, nos hacía la comida, hacia todo lo doméstico, pero además su trabajo remunerado era la costura. Los tiempos que mejor le iban eran inicios de cada año porque hacía muchos uniformes escolares, otra época buena era la semana santa, tenía muchos clientes, igual en las navidades y año nuevo, era otra época que tenía mucho trabajo, así que esos días estaba muy ocupada, recuerdo que se acostaba muy noche trabajando.

Las palabras “figurín, hilos, botones, telas, retazos, tijera, dedal, aguja, carrete, ziper, etc.” son las que se repetían todos los días en mi casa cuando era niña.

El recuerdo se viene a mi mente como si fue ayer, ese ruido que hacen las máquinas de coser, la de ella era una Singer algo viejita que ella misma la reparaba cuando se le arruinaba, ver a mi madre sentada día y noche con la cinta en el cuello, son los recuerdos que guardo en mi corazón.

La mesa de comer siempre estaba ocupada de sus patrones, telas y la plancha que no podía faltar para entregar sus nuevas confecciones implacables.

A la hora de jugar nuestros juguetes eran sus herramientas, hacíamos vestidos a las muñecas de plástico que teníamos y más de alguna vez usamos la rueda de la máquina como si era vehículo, eso mientras ella tomaba su siesta.

Una amiga muy querida hace unos días me mandó un texto de un autor desconocido, con el título “la máquina de coser de mamá”, se me vinieron todos los recuerdos de mi niñez que no pude contener mis lágrimas.

Mi madre es una mujer muy luchadora, abnegada, sencilla, carismática, de muchas amigas, nos inculcó y nos fomentó sus principios de solidaridad, igualdad, sensibilidad humana, lealtad, honestidad, tolerancia, nos enseñó el valor fundamental del amor a la familia y al prójimo, con un alto sentido de lucha tomado de su propio ejemplo.

Con su máquina de coser, que es aún su herramienta de trabajo, logró darnos a las tres hijas una carrera universitaria, ella y mi padre decían qué es la mejor herencia y en eso estoy muy de acuerdo, gracias mamá.

Hoy los tiempos han cambiado, la educación en casa también, las madres no nacemos con un manual de cómo ser la mejor mamá, no somos perfectas, nos cansamos, lloramos en silencio, lo que sí puedo afirmar que yo tuve el mejor ejemplo y por nada en el mundo la cambiaría, ella tiene el abrazo que cura al instante.

Cuando me convertí en mamá pude darme cuenta del amor incondicional de una madre para con sus hijos, dedicamos la vida completa en darles lo mejor, en verlos crecer, educarlos, protegerlos.

En este tiempo que ahora vivimos de nuevo la historia nos puso a prueba, llevando la maternidad a exigencias mayores con la crisis de la pandemia del COVID-19. Nos convertimos en mamá, encargadas de la casa, ejecutivas, empleadas, maestras, nos tocó asumir infinidad de roles más, muchas veces sin poder disponer de un apoyo. Aquí en Canadá nos ha tocado conciliar el trabajar desde casa con el home school de nuestros hijos, esforzarnos por mantener y cuidar el bienestar emocional y un ambiente seguro para nuestros hogares.

Hoy más que nunca queda demostrado que el rol de madres, como ha sido siempre, crece y resiste debido a que está basado en una fuerza inagotable de amor.

Un abrazo a todas las mamás del mundo, a esas mujeres invaluables, jefas de hogar, profesionales, emprendedoras, las que brindan un aporte a la ciencia y han hecho posible que tengamos vacunas para enfrentar esta pandemia, a las madres que son maestras y que desde sus casas garantizan la educación pública virtual, aun estando pendiente de sus propios hijos, a las madres enfermeras, trabajadoras de la salud, a todas esas valientes mujeres que están en primera línea garantizando la vida y la salud.

La mejor felicitación que los gobiernos pueden dar a las madres es dignificar su trabajo, garantizar nuestros derechos, mejorar las condiciones de vida de nuestras comunidades, hacer justicia y erradicar las desigualdades laborales ya que no existen las sociedades sino existimos las madres.  

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV.

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 14 de Mayo  2021, Canadá.

¿Es posible practicar un reset o un borrón y cuenta nueva?

Photo by Ashley Batz

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

La crisis generada por la pandemia del COVID-19 ha creado situaciones y realidades complejas, difíciles de enfrentar, las cuales hemos ido superando con muchos sacrificios, aprendizajes y adaptaciones.

Al inicio de la pandemia escuchamos a expertos en salud mundial decir que seguramente íbamos a enfrentar una segunda ola de contagios, esto lo aseguraban al revisar los antecedentes históricos de las grandes pandemias sufridas por la humanidad. Pocos se atrevieron a pronosticar, de manera pública, que íbamos a tener que enfrentar no solamente una segunda, sino una tercera y muy probablemente una cuarta ola, debido al rápido surgimiento y propagación de nuevas variantes del virus.

El impacto de la pandemia ha sacudido todos los ámbitos de nuestras sociedades, económico, social y político. Sin embargo, cómo en toda crisis, simultáneamente al dolor y sufrimiento que esta genera, también crea graves desequilibrios. Por un lado abre oportunidades pero también amplía desigualdades y golpea con mayor fuerza a poblaciones históricamente marginadas y excluidas.

Durante la pandemia las grandes empresas han aprovechado el uso del Big Data y de nuevas tecnologías para modificar sus cadenas de producción y venta, adaptándose rápidamente a los mercados en emergencia sanitaria y muchas de ellas han acumulado en poquísimo tiempo ganancias históricas.

A nivel individual o personal, ante los riesgos y la incertidumbre generada por la pandemia hemos tenido que aprender muchas cosas nuevas y adaptarnos de una manera acelerada, practicando diferentes rutinas y hábitos que van desde usar correctamente las mascarillas y practicar el distanciamiento social, hasta adaptarnos a estudiar o trabajar desde la casa, o hacerlo bajo estrictos protocolos de bioseguridad.

La vida nos cambió de golpe y cómo me dijo muy acertadamente una amiga hace unos meses “las cosas han cambiado y no podemos seguir haciéndolas de la misma manera”. 

Ante la incertidumbre provocada por la pandemia el reto que tenemos ahora es saber tomar las mejores decisiones que nos ayuden no solo a salir adelante de la crisis actual sino también que nos permitan poder desarrollarnos plenamente en los tiempos de post pandemia.

Este puede ser el tiempo oportuno para iniciar o diversificar un emprendimiento comercial, actualizar credenciales académicas, tomar un programa de formación técnica o profesional, aprender uso de nuevas herramientas tecnológicas, aprender otro idioma o mejorar el dominio del Inglés o Francés. 

Tomar buenas decisiones en tiempos de incertidumbre 

Este tiempo excepcional que estamos viviendo tiene que servirnos para replantearnos y ponernos nuevas metas en nuestras vidas.

Los temores y las presiones con las que hemos tenido que convivir durante todo este tiempo tienen que hacernos reflexionar sobre el presente y futuro, revisar y hacer cambios en nuestras actitudes y disposición ante los desafíos y oportunidades de la vida.

Las adaptaciones y aprendizaje al que hemos sido sometido de una forma acelerada durante la pandemia han desencadenado un torrente de creatividad, inventiva, resiliencia, individual y colectiva.

Es un tiempo oportuno para imaginarnos un nuevo comienzo después de la pandemia, y este es el momento preciso para construirlo día a día. 

No se trata de partir de cero o de un borrón y cuenta nueva como dice esa frase que ocupamos los latinos cuando queremos cerrar un capítulo luego de un evento fuerte o de malas experiencias en nuestras vidas.

Cuando hablamos  de “replantearnos” es tomar la decisión de aprender o hacer algo nuevo sobre la base de lo que hemos construido a lo largo de nuestras vidas.

No existe un “mejor momento” para asumir nuevos retos en la vida, sino es cuándo lo decidimos o cuándo las circunstancias nos obligan a hacerlo. Para muchos la pandemia no nos dejó opción, es como estar en un maratón, nos caemos, nos levantamos y seguimos.

Los eventos de gran impacto nos llevan a resetearnos, no comenzar a hacerlo puede afectar el bienestar emocional y limitar oportunidades de crecimiento personal.  

No importa la edad para iniciar estos cambios positivos para nuestras vidas. La neurociencia ha aportado mucha evidencia sobre plasticidad cerebral y de aprendizaje en todas las personas, esto nos permite una alta capacidad de adaptación a entornos cambiables, modificar hábitos, aprender nuevas cosas.

Podemos replantearnos cosas grandes o pequeñas.

En mi opinión lo más importante ahora es hacer los cambios necesarios para cuidar la salud y el bienestar emocional

Para planificar y poder tomar buenas decisiones en los retos que vamos a asumir, ya sean éstos en lo laboral, académico, emprendimiento personal, u otros, debemos buscar la palabra y el apoyo de amistades y familia, hay que perder el miedo a preguntar, a pedir una opinión. Evitemos tomar decisiones apresuradas, al final estamos hablando de una estrategia y de un plan de vida.

La clave está en aceptar y ser realista que los frutos no siempre son inmediatos, encontraremos piedras en el camino, muchas veces nos sentiremos inestables, desmotivados y sin ánimo,  pero aún con todo eso, mantengamos siempre el rumbo, trabajando con persistencia para alcanzar los objetivos de corto y largo plazo que nos hemos propuesto.

No hay una fórmula ideal para replantearnos o hacer cambios en nuestras vidas, cada persona debe evaluarse y reencontrarse. Lo importante es tomar la decisión de crecer, no perder de vista el camino y las metas que nos propongamos, estar conscientes de que necesitamos invertir tiempo y dedicación, ser constantes y contar con las herramientas adecuadas que nos permitan ser flexibles y optimistas ante las incertidumbres de la vida.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 15 de Abril  2021, Canadá.

Esperanza en medio de la fatiga pandémica y la tercera ola

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Me disponía a enviar este artículo a redacción para entrar a imprenta, cuando recibí dos noticias que me impactaron y me llevaron a reescribir esta columna de opinión y reflexión.

La primera noticia fue el anuncio del gobierno de Ontario de la suspensión de la educación en persona y el regreso de todas las escuelas de la provincia a la modalidad de aprendizaje remoto, es decir a la escuela virtual desde la casa.

No habían pasado cinco minutos de enterarme de este anuncio cuando recibí una segunda noticia por medio del sistema de mensajería de la escuela de mi hijo. El mensaje era corto, cinco líneas resumidas informando que las autoridades de salud habían identificado y declarado un brote de COVID-19 en su escuela.

Justo cuando quería creer que la cosa estaba mejorando la realidad me aterrizó de golpe, volví  a sentir temor del posible contagio de mi hijo o de la familia, quizás estaba sobre reaccionando, pero no pude controlar ese sentimiento de incertidumbre y cansancio emocional de vivir permanentemente en modo pandemia.

Mi experiencia con el susto de la alerta escolar – COVID-19 outbreak – es algo que se vuelve cada día más común y afecta a muchos hogares. Seguimiento, vínculos epidemiológicos, auto exámenes, monitoreo, aislamiento, son parte del nuevo vocabulario que la pandemia nos ha obligado a usar durante más de un año. Para muchas familias la situación ha sido más difícil, han enfrentado dolor y luto.

Ante ese panorama de inseguridad tenemos esperanza y confianza al ver la ardua labor de enfermeras, médicos, trabajadores de la salud y comunitarios, voluntarios, de miles de personas que están en primera fila garantizando el avance de la vacunación en toda la provincia y en todo el país. Si no pudimos evitar la arremetida de la tercera ola, quizás logremos controlar, con la ayuda de las vacunas y las medidas de prevención, el embate de una cuarta ola.

La Organización Mundial de la Salud OMS acuñó el término fatiga pandémica para explicar la reacción individual que incluye todo un grupo de síntomas y emociones producidas por la crisis sanitaria y social de vivir bajo la pandemia del COVID-19.

La fatiga pandémica es un nivel de agotamiento derivado de las adaptaciones y cambios necesarios que cada persona hace para evitar o reducir el riesgo de contagio, es el resultado de un acumulado de incertidumbres económicas y sociales.

“La fatiga pandémica se desarrolla de forma gradual y es una respuesta natural a una crisis prolongada de salud pública. Es además una situación compleja que demanda respuestas efectivas de los gobiernos para implementar estrategias y planes de acción multifactoriales”. (1)

La OMS ha llamado a los gobiernos a asumir mayor responsabilidad para atender los factores principales que causan fatiga pandémica y a revitalizar a la población para prevenir el COVID-19, incluyendo aspectos culturales, sociales y económicos para que nadie se quede fuera. Las clínicas móviles de vacunación en el Área del Gran Toronto son ejemplos de esas medidas implementadas por las autoridades de salud que reconocen las desigualdades existentes en las grandes ciudades.

En Canadá los gobiernos federal, provinciales y municipales están haciendo su parte. La gran mayoría de personas también están haciendo su contribución para controlar la pandemia, cumpliendo con las medidas de protección, vacunándose, haciendo muchos sacrificios para reducir la velocidad de contagio del virus en sus centros de trabajo y en sus comunidades.

¿Cómo superar la fatiga pandémica?

Un primer paso necesario para enfrentar y superar la fatiga pandémica es reconocer las dificultades y el profundo impacto que la pandemia ha tenido en nuestras vidas.

Un segundo paso es aceptar que esto que vivimos no era “un paréntesis de la normalidad” sino un episodio de mayor alcance y con implicaciones de más larga duración. Algunos expertos hablan de un período de 2 a 4 años para poner bajo control el virus del COVID-19. Esto quiere decir que tenemos que fortalecer los buenos hábitos, las nuevas rutinas, todo el aprendizaje individual y colectivo que hemos desarrollado en este tiempo de pandemia.

Un tercer paso es reconocer que para poder seguir enfrentando y ganando esta batalla necesitamos la fortaleza y apoyo de la familia y la comunidad. Nuestro bienestar emocional, las alegrías, la palabra cálida o la mano de auxilio en momentos difíciles, el haber llegado hasta este punto es en gran medida por los vínculos sociales y afectivos que logramos mantener y cultivar con familia y amistades durante este período.

Un cuarto paso necesario es valorar y aplicar las lecciones aprendidas. El reconocido científico, escritor y ambientalista canadiense David Suzuki publicó recientemente una reflexión sobre las lecciones de la pandemia y cómo encontrar esperanza en momentos de crisis: “Por más difícil que ahora parezca, la pandemia pasará. En este desastre yace la oportunidad para reflexionar y cambiar de dirección, con la esperanza de que si lo hacemos la naturaleza será más generosa de lo que merecemos”.

Cómo mencionamos en un artículo anterior, la primavera que ahora iniciamos en Canadá es un momento propicio para renovarse, para tomar un descanso psicológico, para alimentar nuestro bienestar emocional. Practiquemos cosas que nos hagan sentir bien, conectemos con la naturaleza, carguemos nuestros cuerpos con energía positiva para construir un balance entre la incertidumbre que vivimos y ese futuro sin pandemia que todos deseamos.

(1) Pandemic fatigue, reinvigorating the public to prevent COVID 19. World Health Organization, Regional Office Europe, 2020.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto. Fundadora de la Revista SerSV.

Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 15 de Abril  2021, Canadá.

Primavera 2021, un tiempo oportuno para renovar

Photo by Amanda Frank

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

¡Cuánto hemos resistido en este año de pandemia!. Aprendimos, nos adaptamos, vimos el dolor humano, la impotencia ante el contagio, navegamos con distanciamiento social y confinamiento las fuertes olas del virus, la ansiedad y la incertidumbre.

Todo esto que nos tocó vivir afectó nuestra salud emocional y psicológica, sin embargo ahora sentimos más confianza al ver cómo en Canadá avanza la campaña masiva de vacunación, y cómo la economía local y nacional da señales de recuperación y con ello regresan muchos de los empleos perdidos.

El peligro no se ha ido, los niveles de contagio con las nuevas variantes del virus todavía son altos, no obstante existe una creciente sensación de que la situación actual tiende a estabilizarse y a mejorar.

Al revisar el 2020 encontramos que fue un año diferente, bisiesto, con 366 días, y aquí en el hemisferio norte la estación de primavera comenzó de manera temprana, un 19 de marzo, hecho que no ocurría desde hacía 124 años.

Una semana antes de iniciar la primavera de 2020 escuchamos con preocupación a la Organización Mundial de la Salud declarar pandemia el brote del COVID 19, marcando oficialmente el inicio de este terrible evento que cambió el mundo, afectó directamente las vidas de miles de millones de personas y golpeó las economías en todo el planeta.

Al momento de publicar este artículo en Canadá las cifras acumuladas señalan 975 mil personas contagiadas y 22 mil 921 personas fallecidas por el COVID. Estas no son solamente cifras duras sino que también reflejan la magnitud del dolor y luto que el COVID ha causado en miles de familias y de las graves secuelas que dejará en la sociedad.

¿Pero que pasó a nivel personal durante este tiempo? ¿Cómo vamos recuperándonos a nivel familiar y de comunidad de los impactos de la pandemia?

Muchos estudios y trabajos de investigación muestran resultados alarmantes de cómo la pandemia y las medidas tomadas para combatirla han afectado nuestras vidas psicológica y emocionalmente. Mayores niveles de ansiedad, insomnio, depresión, son algunos de los impactos que se reportan. Es una realidad que no podemos ocultar y que irá evolucionando en los próximos meses, razón por la cual tenemos que reconocerla y buscar ayuda profesional cuando sea necesaria.

Es además muy importante que tomemos la decisión de iniciar buenas acciones y hacer cambios positivos en nuestras vidas para liberar estrés acumulado y reforzar nuestra salud y bienestar en general.

Nuestra mente y cuerpo merecen y necesitan un profundo respiro de aire limpio, necesitan recargarse con energía, optimismo, y qué mejor momento para hacerlo que ahora que iniciamos la estación de primavera. Aprovechemos esta bella época del año para renovar nuestros ánimos y alegría de vivir, disfrutemos de los rayos del sol de las mañanas, dejándonos sorprender nuevamente por el despertar de la naturaleza en esta época primaveral.

Te invito a que en esta primavera 2021, agradezcamos por la amistad y la vida, renovemos el compromiso de practicar a nivel personal, familiar y comunitario conductas responsables y creativas para contribuir a poner bajo control los contagios del COVID y para asegurar un futuro más seguro y con mayor bienestar para todos.

Te comparto algunas ideas, son acciones sencillas que ayudan a generar tranquilidad interior y bienestar emocional, además son cosas que podemos hacer sin afectar las obligaciones laborales o proyectos personales y no requieren inversión de dinero, solo tienes que tomar la decisión de dedicar una parte de tu tiempo y atención.

Diez ideas sencillas para esta primavera:

  1. Sal a caminar y a respirar aire limpio.
  2. Haz rutina de ejercicios.
  3. Siembra y mantén en tu casa plantas aromáticas como la menta, albahaca o cilantro.
  4. Haz cambios en tu dieta, consume más productos frescos y locales.
  5. Limpia y ordena una sección o habitación de tu casa.
  6. Regala o dona ropa o cosas que ya no uses, esto te liberará espacio.
  7. Escucha tu música favorita o lee un libro que te guste.
  8. Apoya proyectos y emprendimientos comunitarios.
  9. Date un descanso, dedícate un día para tu disfrute y relajamiento.
  10. Agradece, perdona, comparte, te hará sentirte bien.

Estas son solo algunas ideas, escribe tu propia lista de cosas que deseas y estás dispuesta o dispuesto a hacer para esta primavera. Se trata de ayudarnos a nosotros mismos y aprovechar cada día, cada minuto de este tiempo propicio para la renovación.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

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Artículo publicado en el periódico El Centro News de Toronto, 2 de Abril  2021, Canadá.

¿Qué nos impide romper nuestra adicción a la pantalla?

Photo by Domenico Loia

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Muchas madres y padres permitimos durante la pandemia que nuestros hijos ampliaran sus horas en sus dispositivos móviles pero ahora enfrentamos una situación difícil de administrar.

Los impactos de la pandemia en nuestras vidas son múltiples y de largo plazo. Sin distinción de edad la pandemia impuso drásticos cambios en las relaciones familiares y sociales a las que estábamos acostumbrados.

Nos adaptamos en el 2020 a los nuevos protocolos de convivencia comunitaria y laboral, y como sociedad hicimos el estar frente a las pantallas la ruta de escape para el entretenimiento y la vida social virtual.

Ahora que en la provincia de Ontario y en Canadá es una realidad el inicio de la vacunación masiva para controlar los niveles de contagio del COVID-19, comienza a escucharse con más frecuencia la palabra post-pandemia.

Falta todavía un buen trecho que recorrer para llegar a ese punto tan esperado por todos, pero en la medida que nos acercamos a esa etapa de post-pandemia queda en evidencia la gravedad de la crisis económica y social a nivel global, así como los profundos cambios e implicaciones a nivel personal, familiar y comunitario causados por la pandemia.

En Canadá, así como en muchos otros países, salimos de la primera y segunda ola de la pandemia con una desmedida dependencia en la tecnología y con un alarmante aumento del tiempo en pantalla. ¿Podemos corregirlo?, ¿es dañino?, ¿Se puede sacar provecho de este fenómeno?

Como madre mi experiencia ha sido toda una batalla diaria tratando de regularle a mi hijo su tiempo expuesto a pantalla, sobre todo, televisión y tablet, especialmente durante el invierno, cuando muchas actividades extra-escolares estuvieron suspendidas por la pandemia, esto me llevó a ser menos estricta y permitirle pasar más tiempo con su tablet y ahora lo toma como lo normal.

Las niñas y niños han sido afectados física, emocional y psicológicamente por los largos periodos de confinamiento, ellos han usado toda su imaginación y virtudes propias de la infancia para tratar de mantener su espíritu alegre y optimista, navegando entre la escuela virtual y la presencial, observando atentamente como el mundo de los adultos enfrentaba las oleadas de incertidumbre, estrés, ansiedad y preocupaciones.

Por eso es importante informarse y leer sobre los efectos de la dependencia y adicción a los dispositivos móviles para ayudar a educar y guiar a nuestros hijos. Tenemos que ver como sacamos el mejor provecho de la tecnología y del tiempo en pantalla sin que sientan que estamos prohibiendo su uso.

Hay que tener claro los efectos negativos de los excesos: promueve estilos de vida sedentaria, aumenta el riesgo de obesidad, trastornos en el sueño, problemas de atención, ansiedad y depresión, entre otros.

También es importante no caer en el extremo de creer que todo el tiempo en pantalla es tiempo perdido. Hay muy buena información y una infinidad de contenidos digitales de mucha utilidad para niños, adolescentes y adultos.

Los adultos tenemos que aprender y enseñarles a los pequeños la importancia de mantener un equilibrio entre la vida virtual y la realidad física, al aire libre, y a estar siempre con la mente despierta para no convertirse en un consumidor pasivo de contenidos, aislado y controlado por los botones invisibles de la publicidad y el ocio, sino mantener pensamiento propio, creador, alegre, vinculado a la gente y a proyectos reales.

Nosotros como padres debemos dar el ejemplo, poner límites, hacer uso adecuado de la tecnología en el hogar, no anteponer ninguna pantalla a la atención de nuestros hijos, de esta forma cuando vayan creciendo el riesgo será menor de caer en tantas trampas que hay en el internet, tienen que saber distinguir lo bueno y lo malo de las redes digitales.

En la post – pandemia los pequeños se sentirán cada vez más atraídos por la tecnología, entonces hay que aprovechar ese interés para un uso educativo, fomentar su curiosidad, introducirlos a conceptos de ciencias y cultura general, complementando las actividades al aire libre.

Algunos consejos que nos pueden servir:

1. Cumplir reglas de seguridad y contenidos adecuados a la edad.

2. No compartir información personal en la red.

3. Activar control parental y hablar sobre qué hacer si encuentra contenido inapropiado (cerrar la página, no hacer click).

4. Descargar juegos educativos, libros, videos que ayuden a su aprendizaje.

5. Cuando tu hijo pregunta algo que no sabes como explicarlo, buscar juntos información sobre el tema.

6. Designar espacios libres de dispositivos móviles: la mesa cuando comemos, el automóvil (practicar más la conversación).

7. Tomar desde temprana edad cursos de programación.

8. Fomenta la creatividad haciendo fotos o videos de paisajes, temas de su interés, hacer historias.

9. Ver juntos sitios educativos, ejemplo para los pequeños TVOKids y CBCKids.

10. Hacer actividades lúdicas-educativas, dentro o fuera de la casa, que no impliquen estar conectados a un dispositivo.

11. Lleva control del número de horas que pasas pegado a un dispositivo.

La tecnología, las pantallas, son ahora parte de nuestras vidas, independientemente de la edad todos estamos metidos en esto y es importante aprender a utilizarlas correctamente, no dejarnos atrapar por una dependencia y adicción sin sentido, sino sacarles el mejor provecho para avanzar nuestras metas personales y colectivas.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

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Artículo publicado en el periódico El Centro News, en su edición del 19 de Marzo 2021, Toronto, Canadá.


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Se conmemora y se lucha

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, y muchas decimos ni se celebra ni se felicita, se conmemora y se lucha.

Este año las Naciones Unidas dedica el Día Internacional de la Mujer bajo el lema “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”. Es un merecido reconocimiento a los sacrificios y heroicos esfuerzos realizados por mujeres de todo el mundo para enfrentar la pandemia, reducir los niveles de contagio y contribuir a recuperar el tejido económico y social de las comunidades.

Una vez más las mujeres, las jefas de hogar, las madres, las trabajadoras migrantes, desde el hogar, el centro de trabajo, o desde la primera línea como trabajadoras y profesionales de la salud hemos estado a la altura de la historia y contribuido a enfrentar la pandemia, a poner cimientos más fuertes para tener comunidades y un mundo más inclusivo e igualitario.

La pandemia también ha permitido ver con mayor claridad las históricas desigualdades de género y exponer a toda la sociedad las injusticias que persisten para las mujeres. La violencia doméstica, los salarios inferiores, la discriminación y humillación son pruebas palpable de la intolerancia y la grave vulneración a los derechos de las mujeres.

Todas y todos somos testigos de las desigualdades que existen en nuestras sociedades solo por el hecho de ser mujer, estemos o no de acuerdo vivimos todavía en un mundo de desigualdades y esto lo pudimos reconfirmar durante el confinamiento y la pandemia del COVID-19.

Por años muchas mujeres han sido vetadas de cargos públicos y laborales, excluidas del arte, el deporte y de otros derechos civiles. Los derechos que ahora tenemos han sido conquistados con muchos sacrificios personales y colectivos por mujeres, mujeres que han desafiado al sistema, es trabajo nuestro hacer que se cumplan.

Conmemoremos a todas aquellas mujeres que contra viento y marea desafiaron el orden establecido, como nuestra Prudencia Ayala, emancipadora genuina, nunca se dejó vencer ni robar sus ideales, nunca bajó su rostro ante una sociedad clasista, racista y patriarcal, tuvo la valentía y la mirada de futuro al lanzar su candidatura a la presidencia de El Salvador en 1930, la primera vez que esto sucedía en América Latina y veinte años antes de que las mujeres salvadoreñas conquistaran el derecho al voto.

Somos herederas de miles y miles de mujeres latinoamericanas y del mundo que han alzado la bandera de la dignidad, nos toca seguir creando conciencia, luchando día a día por estar en los espacios que nos corresponden, participar en la toma de decisiones que nos afectan a nosotras y a nuestras comunidades.

Avancemos sin miedo alguno, basta ya de etiquetarnos como frágiles, seamos protagonistas de nuestra propia  historia y sigamos los pasos de mujeres luchadoras, valientes, solidarias, que nos inspiran y nos dan fuerza para acompañar a las generaciones que nos siguen.

Como bien afirma las Naciones Unidas en esta fecha que conmemoramos nuestro día: “El Día Internacional de la Mujer de este año es un clamor y actuar para conseguir un futuro igualitario para todas y todos. Cada día, con nuestras acciones, y con la manera en que lideramos, hablamos, preguntamos y actuamos, cuestionamos las normas, transformamos las costumbres, cambiamos las leyes, tomamos medidas e inspiramos a las demás personas para crear un mundo sin discriminación de género. En medio de una pandemia mundial, la manera en que actuamos ahora importa más que nunca”.

En este 8 de Marzo cuidemos los avances conquistados en la igualdad de género, valoremos las acciones de muchas mujeres que cada día defienden y hacen cumplir nuestros derechos económicos, sociales, culturales y políticos. Hagamos crecer la solidaridad entre nosotras para poder continuar en el trabajo que todavía tenemos pendiente para poder vivir plenamente en hogares y comunidades libres de violencia y con total respeto a nuestros derechos.

A todas las mujeres, a mis amigas, compañeras, hermanas del alma, en Canadá, en El Salvador, en donde se encuentren, un fuerte abrazo en nuestro día.

Un abrazo especial a mi madre, que ahora la tengo lejos, y quien con su invencible máquina de coser y su noble oficio de costurera nos logró dar educación, para nunca dejarnos humillar y para salir adelante con dignidad.

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

http://www.revistasersv.com

Artículo publicado en el periódico El Centro News, 5 de Marzo 2021, Toronto, Canadá.


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¿Cómo será la amistad después de la pandemia?

Photo by DESIGNECOLOGIST

Kelly Arévalo

Toronto, Canadá

Las amistades son la familia que elegimos, es esa familia que vamos formando con el tiempo y los eventos de la vida.

Tradicionalmente los vínculos de amistad nacen y se desarrollan en espacios concretos como el trabajo, la escuela, la iglesia, el vecindario o los lugares de recreación. Muchas amistades también inician cuando existen hobbies o intereses en común como la música, el arte y el deporte. 

A pesar de ser tan variados e interminables los espacios para crear amistad, hasta ahora la mayoría de esas oportunidades comparten un detalle: suceden en persona, nacen de un contacto real.

Pero ¿Cómo afectará la pandemia esta manera tradicional de hacer nuevas amistades o de relacionarse con las que una persona ya tiene?  

Ciudades con gran diversidad cultural y población inmigrante como Toronto pueden verse afectadas en este aspecto. Las rutinas de precaución y los hábitos practicados por los habitantes de Toronto luego de vivir más de un año bajo distanciamiento físico, con sus comunidades llevando vida social virtual, familias y amistades manteniendo conversaciones usando redes sociales, todos portando cubreboca o mascarilla para salir de la burbuja de la casa a una realidad fragmentada por el cierre de establecimientos y los protocolos de bioseguridad, sin duda tendrán un impacto en las relaciones interpersonales y en el sano desarrollo de amistades después de la pandemia.

Académicos y centros de investigación ya están realizando estudios sobre este fenómeno pero todavía es muy prematuro para saber con certeza las implicaciones a largo plazo de la pandemia.

Y ¿Por qué preocuparnos por saber cómo la pandemia afectará las relaciones de amistad? simple y sencillamente porque la amistad es un aspecto fundamental para la vida de las personas, desde temprana edad.

Como resultado de la pandemia muchos niños de la provincia de Ontario han visto afectada su etapa normal para desarrollar amistades, especialmente por la interrupción de la escuela presencial y los centros de recreación. Durante varios meses el contacto con los compañeros de clase ha sido muy limitado y se han visto, sin poder conversar mucho entre ellos, en la pantalla de la escuela virtual

Estos niños de la pandemia se caracterizan por ser una generación que nació interactuando, de manera incremental, con las nuevas tecnologías de comunicación digital, tablets, celulares inteligentes, aplicaciones, redes inalámbricas.  Son niños y niñas que en poco tiempo han dejado una amplia huella y perfil digital, especialmente por las publicaciones de sus fotos e historias compartidas por sus padres en redes sociales. Aunque los niños poseen una alta capacidad de adaptación a los cambios socio culturales, muchos han visto afectado – durante la pandemia – su comportamiento, desarrollo comunicacional y habilidades sociales,  por la falta de contacto físico con su grupo, por no estar en persona en esos espacios en donde comienzan a conocer y a construir amistades fuera de la casa.

En mi experiencia, he podido ver como mi hijo de cinco años ha pasado días difíciles durante la pandemia. Estrés, aburrimiento, cambios de conducta, son algunos de los impactos emocionales y psicológicos que afectan a los niños y niñas durante la pandemia, y  los están experimentando en una etapa de sus vidas en la que tendrían que estar aprendiendo y practicando la amistad.

La pandemia ha afectado los vínculos de amistad en todos los grupos y edades, y aunque han aumentado en este último año las amistades virtuales y el uso de las redes sociales para establecer y fortalecer lazos de cercanía, no es un fenómeno nuevo, es un cambio que ya venía ocurriendo en nuestras comunidades desde antes de la pandemia.

Era bastante común en los tiempos de pre-pandemia ver familias en restaurantes compartiendo una misma mesa pero cada quien pegado a su celular manteniendo conversaciones independientes, es decir juntos físicamente pero distanciados completamente en ese momento de compartir en familia.

En los tiempos de pre-pandemia las redes sociales y las aplicaciones instaladas en los celulares comenzaron a cambiar drásticamente el desarrollo y la dinámica de las relaciones interpersonales. Por ejemplo, dos amigas podían estar conversando en persona pero simultáneamente cada una de ellas estaba participando en una o varias conversaciones paralelas a distancia.

Qué ironía que algo tan terrible como la pandemia del COVID vino a sacudirnos como personas y como sociedad para que hiciéramos una pausa y pudiéramos valorar cosas  tan importantes y esenciales en nuestras vidas como una buena conversación en persona, sin interrupción. 

La pandemia nos hizo reflexionar sobre lo valioso y cuánto necesitamos de la amistad verdadera en nuestras vidas.

Es por estas razones que cuando me han preguntado: ¿Cómo será la amistad después de la pandemia? Yo quiero imaginarme que será como siempre ha sido, con alegría, fuerza, comprensión, apoyo, confianza, lealtad y sinceridad. 

Estoy segura que cuando volvamos a la nueva normalidad, todos vamos a recordar las lecciones que nos enseñó la pandemia, entre ellas apreciar lo que siempre hemos tenido cerca, una buena amiga, un buen amigo, la familia, nuestras relaciones interpersonales significativas, y a saberlas vivir y disfrutar en su propio momento y espacio, sin interrupciones virtuales 😉

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

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Artículo publicado en El Centro Newspaper, 19 de Febrero 2021, Toronto, Canadá.

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La universidad nos hizo amigas, la vida nos hizo hermanas

Kelly Arévalo*

Toronto, Canadá.

Fue un mensaje de WhatsApp en abril de 2020, ¡como olvidarlo! “Amiga mi mamá se la llevaron para el hospital y está en cuidados intensivos, nos han hecho la prueba del COVID y yo salí positiva”, inmediatamente  le hice una videollamada, ¿Nancy, qué pasó? le pregunté,  “si amiga, pues todo pasó tan rápido y no sé ni cómo nos contagiamos, hemos cumplido con todas las medidas”, nos echamos a llorar, yo queriendo dar palabras de consuelo pero ella terminó dándome aliento, siempre ha sido una mujer fuerte, luchadora, inteligente, cariñosa y solidaria, y por supuesto una gran amiga.

Nos conocimos con Nancy Corado en 1998 cuando ambas ingresamos a la Universidad de El Salvador a la carrera de Ciencias Jurídicas, desde entonces nos hicimos muy buenas amigas, estudiábamos juntas, íbamos a fiesta juntas, éramos un grupo de amigas que por circunstancias de la vida todas vivimos ahora fuera de El Salvador. Terminamos la carrera, hicimos juntas la tesis y nos graduamos en la misma promoción.

Ella fue una de las primeras en conseguir empleo. Llegó a ser una de las mejores abogadas en su oficina, su carisma y profesionalismo le permitieron trabajar en tribunales superiores.

En el 2004 le diagnosticaron una enfermedad fibroquística en los senos, le practicaron cinco biopsias las cuales dieron resultados negativos a cancer, me contaba que era doloroso, se inflamaban, cambiaban de color. Así pasaron muchos años, estuvo en control y con monitoreo constante.

En esas decisiones complejas y para poder reunirse con su familia decidió irse a vivir a Nueva York, Estados Unidos, en el 2016. Allí le tocó empezar una nueva vida y como le pasa a la mayoría de inmigrantes, iniciar prácticamente de cero.

En el 2018 tuvieron que practicarle nuevos exámenes, esta vez no quiso decirle  a su familia, ya que tenían programado un viaje juntos a México y quería evitar preocupar sobre todo a su mamá.

Tuvo que suspender su viaje ya que un día antes de partir le llamaron en Estados Unidos de la clínica diciéndole que tenía que hacerse nuevamente las pruebas. El examen fue minucioso y muy doloroso.

Luego le hicieron más exámenes, biopsias, el panorama ya no pintaba bien “cuando me hicieron esos estudios mi cuerpo temblaba del dolor me puse a orar y pedirle a Dios que si tenía algo malo lo sacaran a la luz que me hiciera el milagro”.

Días después recibió una llamada de la clínica con una devastadora noticia: “Nancy  lo siento mucho, tienes cáncer y debes presentarte mañana con tu familia donde la oncóloga que te va a operar”, me confesó que volvió a llamar a la clínica pensando en que se habían equivocado y la respuesta fue la misma.

Ella siempre ha sido una mujer muy fuerte, de desafíos, por eso la he admirado, ha sido mi consejera cuando he tenido algún problema o he pasado por situaciones difíciles.

En ese momento cuando me llamó para contarme lo del cáncer me quedé sin palabras e inmediatamente mis lágrimas invadieron mi rostro, quería estar con ella abrazarla y acompañarla por todo lo que se le venía, me dijo que lo más difícil fue comunicárselo a su familia.

Nancy siempre ha sido una mujer de fe y en ese momento se aferró a esa fuerza infinita, fue a su iglesia, su lugar de refugio como ella le llama, y ahí le dio la noticia a su mamá y a su hermana. Tomó una difícil decisión, practicarse la mastectomía.

El 18 de octubre de 2018 se sometió en Estados Unidos al proceso de cirugía, mastectomía total bilateral, una muy buena cirujana plástica le hizo reconstrucción e implantes, empezaba así todo un proceso de recuperación física y emocional, con el dolor como un recuerdo imborrable.

Muchas amistades la apoyamos, hicimos vídeos, otros hicieron camisas, amigas y familiares que donaron su cabello en muestra de apoyo, maratones en contra del cáncer de mama, incluso algunas se hicieron tatuajes como símbolo de solidaridad.

La vida es corta pero bella, nos pone pruebas difíciles pero hay historias como la de Nancy que nos inspiran y nos dan fuerza para levantarnos cuando caemos, para seguir adelante.

La pandemia es otra de esas pruebas difíciles, el COVID ha llevado luto y dolor a tantos hogares y ha puesto a prueba el temple humano. Nancy es una de las miles de personas que se contagiaron con el virus. Recuerdo perfectamente cuando recibí su mensaje, en abril de 2020, donde me contaba que había salido positiva, la llamé inmediatamente y me impactó mucho que su preocupación no era tanto por ella, sino por su mamá que estaba gravísima en la UCI, su papá también se contagió y estuvo en cuidados intensivos, no puedo imaginarme lo que Nancy vivió y sufrió en esos días.

Yo estaba sumamente preocupada  y pendiente todos los días de su salud, nunca se lo dije pero yo pensaba lo peor y me invadía un miedo de que un día me dieran una mala noticia de esas que no queremos recibir, me cuestionaba ¿Por qué ella?, después de todo lo que Nancy ha pasado, son de esas cosas que uno no logra comprender racionalmente.

Ahora puedo escribir su historia con mi corazón más tranquilo, para que inspire a más personas a luchar por lo que uno quiere, a dar gracias por la vida, a poner la salud por sobre todas las cosas, los diagnósticos a tiempo pueden salvarnos.

Mi amiga Nancy, sobreviviente de cáncer y de COVID, siempre mantuvo su fe, luchó por ella y por su familia, hizo cosas que parecían imposibles o ilógicas durante esos meses difíciles que vivió, ahora entiendo que fue parte de su batalla por la vida, me refiero a continuar sus estudios y graduarse, en pandemia, como asistente médico.

Ahora Nancy está en la primera línea trabajando como profesional de salud, desafiando el virus y entregada a lo que mejor ella sabe hacer: ayudar a los demás. Estoy segura que ella siempre tiene las energías y el tiempo para ofrecer a sus pacientes una palabra de aliento, una sonrisa, una mano amiga para transitar en estos tiempos difíciles. Sus padres están totalmente recuperados.

En el día de la amistad esta historia me inspira, deseo compartirles en esta fecha especial este testimonio homenaje a Nancy.

Como le dije a ella un día, la universidad nos hizo amigas, pero la vida nos hizo hermanas.

Feliz día de la amistad

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.

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Consejos sobre nutrición y alimentación familiar

Revista SerSV* | Toronto, Canadá.

Proveer en casa una alimentación saludable, económica y divertida es una destreza que se practica y perfecciona cada semana en muchos hogares.

En estos días de distanciamiento físico y pandemia platiqué sobre este tema con Nelly Hidalgo, una buena amiga mía que vive con su familia en Toronto, y me dio varios consejos útiles que deseo compartir con ustedes.

Esta conversación la hicimos por Messenger y esto es lo que Nelly me comentó sobre ella:

“Desde pequeña he sido apasionada por la cocina y trato de hacerlo de una forma creativa para impactar visualmente el corazón y el estómago de mis pequeños. Soy mamá de dos hijos, uno de trece años y el otro de siete. Realicé estudios en mi país, El Salvador, en tecnología de alimentos. Esto me ha ayudado mucho para organizarme en el cuidado y salud de mi familia y ayudar a algunas de mis amigas cuando me lo piden”.

«Siempre debemos tomar en cuenta al hacer nuestra lista de compras incluir los ingredientes necesarios, que estos sean nutritivos y frescos para el menú de la semana«.

Nelly conoce de primera mano lo complicado que a veces resulta preparar comidas variadas y atractivas para los pequeños de la casa, sin embargo, explica que con un poco de inspiración y planificación se puede aprovechar mejor el presupuesto familiar para la alimentación y garantizar comidas más saludables: 

“Hoy con estas nuevas modalidades del Stay Home y Home School he tenido que reorganizarme con el menú de las comidas y refrigerios. Siempre debemos tomar en cuenta al hacer nuestra lista de compras incluir los ingredientes necesarios, que estos sean nutritivos y frescos para el menú de la semana, de esa manera estaremos organizadas y podemos ahorrar dinero y tiempo, la compra será una sola y más saludable”.

¿Y cómo planificas el menú semanal?

“Iniciamos haciendo una lista de platos a preparar para asegurarnos que estos no se repitan y que todo esté bien organizado. Algunas comidas se pueden elegir de acuerdo a las edades de los niños, a lo que ellos consumen en cada etapa, podemos por ejemplo ir introduciendo en la alimentación de infantes frutas, carnes o vegetales que aún no están comiendo, esto debe ser poco a poco. Quiero recordar que no soy nutricionista, pero como madre tengo que cuidar y dar lo mejor a mis hijos, trato de informarme siempre para seguir aprendiendo sobre nutrición y recetas”.


El gobierno de la provincia de Ontario, en su compendio de guía alimentaria, recomienda a las familias informarse bien para saber qué productos comprar y cuales evitar.

La guía señala también que la publicidad sobre alimentos puede influir en nuestras decisiones alimentarias, especialmente en estos meses de pandemia que nos ha tocado vivir bajo un bombardeo permanente de comerciales ofreciéndonos ofertas, golosinas, comidas preparadas y rápidas.

Muchas de esas grandes campañas de publicidad inducen a consumir productos con bajo valor nutricional y además afectan negativamente las ventas de negocios y restaurantes locales.

La guía de alimentación de Ontario indica que hay que limitar el consumo de alimentos con alto contenido de sodio, azúcares o grasas saturadas, además recomienda siempre leer la información que aparece en las etiquetas de los alimentos y cocinar en casa con mayor frecuencia.

Sobre esta última recomendación de cocinar en casa, Nelly explica que es una actividad en la que toda la familia debe participar:

¿Cómo pueden los niños ayudar a preparar sus comidas?

“Todos podemos participar, por ejemplo, haciendo la lista de compras, si ya tiene edad pueden ayudar a cortar los alimentos, o pueden lavar las frutas y las verduras. También medir las cantidades de los ingredientes a utilizar, decorar los platillos, guardar las compras, preparar la mesa, hay muchas cosas en las que toda la familia puede participar, el esposo, la tía, los hermanos mayores, para dar el ejemplo a los niños”.

¿Y cuáles son las comidas favoritas de tus hijos?

“Puedo decir que mi hijo mayor come de todo y para él son los mariscos, lasaña de berenjena, entre otros, mi hijo menor hay alimentos que está apenas tratando de consumir, pero al ver que todos comemos lo mismo él logra probar y así poco a poco lo vamos agregando a su alimentación. Pero hay una comida salvadoreña a la que mis hijos jamás pueden resistirse: ¡Las pupusas!”.

¿Qué opinan tus hijos sobre las comidas?

“Ellos nunca tienen queja y siempre están agradecidos con lo que preparamos. Con respecto a las ideas de cómo hacer nuevos platillos siempre trato de leer e informarme leyendo sitios web de alimentación y cocina, viendo recetas en redes sociales que presentan comida nutritiva para la familia”.

¿Qué es lo más difícil o frustrante de cocinar en casa?

“Cuando preparas comida deliciosa y tus hijas o hijos no quieren comer. Como madre debemos aceptar estas etapas y darle seguimiento. Porque ellos deben tener una buena alimentación para su desarrollo y crecimiento”.

Cocinar y comer en familia va más allá de garantizar el aspecto nutritivo y de salud, es una actividad que hay que disfrutar y aprovecharla al máximo. Compartir juntos una comida en casa ayuda a mejorar la comunicación, es una oportunidad para disfrutar platicar en familia, para expresar gratitud por los alimentos que consumimos.

Para que las comidas en familia sean agradables y den ganas de continuarlas haciendo en casa hay que evitar las distracciones como la televisión y los teléfonos, así como los temas negativos y disciplinarios.

En mi experiencia, viviendo en Canadá, el preparar y comer en familia también me ha servido mucho para que crezca el vocabulario de mi hijo de cinco años y conozca nuevas palabras y expresiones en español.

Le agradezco mucho a Nelly por permitirme publicar sus consejos y creaciones culinarias, y poder compartir con ustedes esta agradable y útil conversación. 

*Kelly Arévalo, Abogada en El Salvador, con maestría en Derecho Internacional de Empresas y Máster Ejecutivo en Big Data. Ex Cónsul General de El Salvador en Toronto.


La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación – FAO, llama a todas las naciones a respetar el derecho humano a la alimentación: “Todo ser humano tiene derecho a una alimentación adecuada y tiene el derecho fundamental a no padecer hambre, según las normas internacionales de derechos humanos. El derecho a una alimentación adecuada comprende los aspectos cuantitativos, cualitativos y de aceptabilidad cultural. Los Estados tienen la obligación de respetar, proteger, promover, facilitar y materializar el derecho a la alimentación”. 

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